Diversas investigaciones científicas realizadas entorno a la influencia que tiene sobre la salud la realización de actividad física o físico – deportiva, tanto desde el ámbito medico como desde el deportivo, y al margen del alto rendimiento (merecedor de un estudio aparte), parecen poner de manifiesto los numerosos beneficios que la adquisición de un habito de practica física puede suponer para las personas. Las principales conclusiones de estas investigaciones se han trasladado y promocionado a la opinión pública, y ahí es donde, en mi opinión, comienza el verdadero problema de desconocimiento / desinformación, en unos formatos o slogans propios del ámbito publicitario: “La actividad física mejora tu salud”, “la práctica diaria de ejercicio mejora tu calidad de vida”… etc., en los cuales se ha obviado la profundización y el conocimiento del contenido de las mismas por parte de los receptores de dicha información: televidentes, oyentes, lectores, etc.
Consecuencia: “Si hacer ejercicio va a mejorar mi salud y mi calidad de vida… pues voy a hacerlo: mañana salgo a correr un ratito”. Supongo que esta reflexión os resulta familiar, quizás esta misma o alguna parecida (cambiemos mañana por pasado o al otro y correr por nadar, ir en bici, etc.) ha rondado vuestro pensamiento o el de algún conocido. Pues bien, lo que muchas personas no saben es que el principal condicionante para que esa práctica física, que van a iniciar o que ya realizan, sea saludable y beneficiosa para su persona es que se desarrolle de forma CONTROLADA. Es decir: se adecue a sus características, objetivos y necesidades personales, se desarrolle de forma segura, estructurada, progresiva, variada, etc.
Imaginemos por un momento esta situación y valoremos nuestra posible actuación de forma objetiva (abstente si tu nombre es Clark Kent o posees algún complejo de superhéroe fantástico): Se ha producido un incendio, estamos cerca y nos afecta personalmente, nuestra actuación debe ser rápida y lo más efectiva posible para evitar su propagación… ¿nos adentramos en el mismo, sometiendo a un altísimo riesgo nuestra salud y nuestra propia vida?, aunque nuestra intención es buena (queremos apagar el fuego y evitar más daños), ¿no creéis que ponemos demasiado en juego?... o bien ¿ponemos en alerta a los bomberos, para que ellos, como profesionales experimentados en este tipo de acciones, apaguen el mismo de una forma segura, eficaz y controlada?... esta segunda opción parece más razonable, ¿no? ¿Tu qué opinas?...
Traslademos ahora este pensamiento a la temática que nos ocupa: eres conocedor de los beneficios que la práctica de actividad física pueden suponer hacia tu persona, quieres alcanzar esos beneficios: sentirte mejor, ser más activo, mejorar tu salud física y mental, tu imagen y estética, etc.… ¿Te lanzas a hacer deporte y/o ejercicio en solitario?... Tu intención es muy loable, pero… ¿y tus conocimientos? ¿Y tus medios? ¿Crees que alcanzaras lo que te propones?... ¿Eres consciente de que pones en juego tu bien más preciado? ¡Estas jugando con tu salud!, ¡te pones en juego a ti mismo!... Si en otras circunstancias nunca lo harías, ¿Por qué en ésta si?...
Reflexión: “Si tu motivación es positiva, si lo haces por tu bien, no permitas que algo tan bonito y enriquecedor como practicar actividad física y deporte pueda volverse en tu contra”
Alcanza tus objetivos de forma eficaz, segura y controla. Ponte en manos de un profesional debidamente formado y cualificado:
“Hazlo por ti, por tu mejora y por tu salud, y por que cuando pensamos en Actividad Física y salud, no todo vale.”
A P M


No hay comentarios:
Publicar un comentario